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-16.11.1974
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- Publicado el 22 septiembre 2008
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Declaración universal sobre la erradicación del hambre y la malnutrición
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_____

Declaración universal sobre la erradicación del hambre y la malnutrición

Aprobada el 16 de noviembre de 1974 por la Conferencia Mundial de la Alimentación, convocada por
la Asamblea General en su resolución 3180 (XXVIII) de 17 de diciembre de 1973; y que hizo suya la
Asamblea General en su resolución 3348 (XXIX) de 17 de diciembre de 1974

La Conferencia Mundial de la Alimentación,

Convocada por la Asamblea General de las Naciones Unidas y a la que se ha
encomendado la elaboración de medios y arbitrios con los cuales la
comunidad internacional en su conjunto pueda actuar de una manera
concreta para resolver el problema alimentario mundial en el marco más
amplio del desarrollo y de la cooperación económica internacional,
Aprueba la siguiente Declaración:

DECLARACION UNIVERSAL SOBRE LA ERRADICACION DEL HAMBRE Y LA MALNUTRICION

Reconociendo que:

a) La grave crisis alimentaria que afecta a las poblaciones de los países en
desarrollo, en los que vive la mayoría de las personas hambrientas y
malnutridas del mundo y donde más de dos tercios de la población mundial
producen alrededor de un tercio de los alimentos del mundo -- desequilibrio
que amenaza aumentar en los diez próximos años -- no sólo tiene graves
repercusiones económicas y sociales, sino que compromete gravemente la
realización de los principios y valores más fundamentales asociados con el
derecho a la vida y la dignidad humana, incorporados en la Declaración
Universal de Derechos Humanos;
b) La eliminación del hambre y la malnutricion, que es uno de los objetivos de
la Declaración de las Naciones Unidas sobre el Progreso y el Desarrollo en lo
Social, y la eliminación de las causas que determinan esta situación, son
objetivos comunes de todas las naciones;
c) La situación de los pueblos que sufren de hambre y malnutrición se origina
en circunstancias históricas, especialmente en las desigualdades sociales,
incluyendo en muchos casos la dominación extranjera y colonial, la ocupación
extranjera, la discriminación racial, el apartheid y el neocolonialismo en todas
sus formas, que siguen constituyendo uno de los mayores obstáculos para la
plena emancipación y el progreso de los países en desarrollo y de todos los
pueblos involucrados;
d) Esta situación se ha visto agravada desde hace unos años por una serie de
crisis por las que ha atravesado la economía mundial, como el
deterioramiento del sistema monetario internacional, el aumento inflacionista
de los costos de importación, la pesada carga impuesta por la deuda exterior
a la balanza de pagos de muchos países en desarrollo, el aumento de la
demanda de alimentos, debido en parte a la presión demográfica, la
especulación y la escasez y el aumento de los costos de medios esenciales de
producción agrícola;
e) Estos fenómenos deben considerarse dentro del marco de las actuales
negociaciones sobre la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los
Estados y debe instarse a la Asamblea General de las Naciones Unidas a que
acuerde por unanimidad y adopte una Carta que sea instrumento eficaz para
la creación de nuevas relaciones económicas internacionales basadas en
principios de equidad y justicia;
f) Todos los países, pequeños o grandes, ricos o pobres, son iguales. Todos
los países tienen pleno derecho a participar en las decisiones relativas al
problema alimentario;
g) El bienestar de todos los pueblos del mundo depende en buena parte de la
producción y distribución adecuadas de los alimentos tanto como del
establecimiento de un sistema mundial de seguridad alimentaria que asegure
la disponibilidad suficiente de alimentos a precios razonables en todo
momento, independientemente de las fluctuaciones y caprichos periódicos del
clima y sin ninguna presión política ni económica, y facilite así, entre otras
cosas, el proceso de desarrollo de los países en vías de alcanzarlo;
h) La paz y la justicia entrañan una dimensión económica que ayuda a
resolver los problemas económicos mundiales y a liquidar el subdesarrollo,
que ofrece una solución duradera y definitiva del problema alimentario de
todos los pueblos y que garantiza a todos los países el derecho de llevar a la
práctica, de manera libre y efectiva, sus problemas de desarrollo. Con este
fin es necesario eliminar las amenazas y el recurso a la fuerza y promover la
cooperación pacífica entre los Estados en la máxima medida posible, aplicar
los principios de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados, plena
igualdad de derechos y respeto de la independencia y soberanía nacionales, y
alentar la cooperación pacífica entre todos los Estados cualesquiera que sean
sus sistemas políticos, sociales y económicos. El mejoramiento continuo de
las relaciones internacionales creará condiciones más favorables para la
cooperación en todos los sectores, lo que hará posible, sin duda, que se usen
grandes recursos financieros y materiales entre otras cosas para aumentar
la producción agrícola y mejorar substancialmente la seguridad alimentaria
mundial;
i) Para lograr una solución duradera del problema alimentario deberán
hacerse todos los esfuerzos posibles por eliminar la brecha cada vez mayor
que hoy separa a los países desarrollados de los países en desarrollo y por
lograr un nuevo orden económico internacional. Todos los países deberían
estar en condiciones de participar de manera activa y eficaz en las nuevas
relaciones económicas internacionales mediante el establecimiento de
sistemas internacionales adecuados, donde proceda, capaces de poner en
marcha una acción apropiada, a fin de establecer relaciones justas y
equitativas en la cooperación económica internacional;
j) Los países en desarrollo reafirman su convicción de que es a ellos a
quienes incumbe ante todo la responsabilidad de asegurar su rápido
desarrollo. Por tanto, se declaran dispuestos a seguir intensificando sus
esfuerzos individuales y colectivos para aumentar su cooperación mutua en el
sector del desarrollo agrícola y la producción de alimentos, incluida la
erradicación del hambre y la malnutrición;
k) Dado que, por diversas razones, muchos países en desarrollo no están
todavía en condiciones de satisfacer sus necesidades de alimentos, es
necesario emprender una acción internacional urgente y eficaz y exenta de
presiones políticas para ayudarlos.
En consonancia con los fines y objetivos de la Declaración sobre el
Establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional y el Programa
de Acción aprobados por la Asamblea General en su sexto período
extraordinario de sesiones,

La Conferencia proclama solemnemente en consecuencia:

1. Todos los hombres, mujeres y niños tienen el derecho inalienable a no
padecer de hambre y malnutrición a fin de poder desarrollarse plenamente y
conservar sus capacidades físicas y mentales. La sociedad posee en la
actualidad recursos, capacidad organizadora y tecnología suficientes y, por
tanto, la capacidad para alcanzar esta finalidad. En consecuencia, la
erradicación del hambre es objetivo común de todos los países que integran
la comunidad internacional, en especial de los países desarrollados y otros
que se encuentran en condiciones de prestar ayuda.

2. Los gobiernos tienen la responsabilidad fundamental de colaborar entre sí
para conseguir una mayor producción alimentaria y una distribución más
equitativa y eficaz de alimentos entre los países y dentro de ellos. Los
gobiernos deberían iniciar inmediatamente una lucha concertada más intensa
contra la malnutrición crónica y las enfermedades por carencia que afectan a
los grupos vulnerables y de ingresos más bajos. A fin de asegurar una
adecuada nutrición para todos, los gobiernos deberían formular las políticas
de alimentos y de nutrición adecuadas, integrándolas en planes de desarrollo
socioeconómico y agrícola de carácter general, que se basen en un
conocimiento adecuado tanto de los recursos disponibles para la producción
de alimentos como de los potenciales. A este respecto debería subrayarse la
importancia de la leche humana desde el punto de vista de la nutrición.

3. Los problemas alimentarios deben abordarse durante la preparación y
ejecución de planes y programas nacionales de desarrollo económico y social,
haciéndose hincapié en sus aspectos humanitarios.

4. Incumbe a cada Estado interesado, de conformidad con sus decisiones
soberanas y su legislación interna, eliminar los obstáculos que dificultan la
producción de alimentos y conceder incentivos adecuados a los productores
agrícolas. Para la consecución de estos objetivos, es de importancia
fundamental adoptar medidas efectivas de transformación socioeconómica,
mediante la reforma agraria, de la tributación, del crédito y de la política de
inversiones, así como de organización de las estructuras rurales, por
ejemplo: la reforma de las condiciones de propiedad, el fomento de las
cooperativas de productores y de consumidores, la movilización de todo el
potencial de recursos humanos, tanto de hombres como de mujeres, en los
países en desarrollo para un desarrollo rural integrado, y la participación de
los pequeños agricultores, los pescadores y los trabajadores sin tierras en los
esfuerzos por alcanzar los objetivos necesarios de producción alimentaria y
de empleo. Además, es necesario reconocer el papel central que desempeña
la mujer en la producción agrícola y en la economía rural de muchos países,
y asegurar a las mujeres, en pie de igualdad con los hombres, una educación
adecuada, programas de divulgación y facilidades financieras.

5. Hoy más que nunca, la utilización de los recursos marinos y de las aguas
interiores cobra importancia, como nueva fuente de alimentos y de bienestar
económico. Por lo tanto, se deben tomar medidas para promover una
explotación racional de estos recursos, preferiblemente para consumo
humano directo, con objeto de contribuir a satisfacer las necesidades de
alimentos de todos los pueblos.

6. Los esfuerzos encaminados a aumentar la producción de alimentos
deberán ir acompañados del mayor empeño posible por evitar el desperdicio
de alimentos en cualesquiera de sus formas.

7. Para impulsar la producción de alimentos en los países en desarrollo, y en
particular en los menos desarrollados y más seriamente afectados entre
ellos, los países desarrollados y otros países que estén en condiciones de
hacerlo deberán adoptar medidas internacionales urgentes y efectivas para
proporcionarles en forma sostenida más asistencia técnica y financiera en
condiciones favorables y en volumen suficiente para sus necesidades, por
conducto de acuerdos bilaterales y multilaterales. Esta asistencia no deberá ir
unida a condiciones que atenten contra la soberanía de los Estados
beneficiarios.

8. Todos los países, y en especial los altamente industrializados, deberán
promover el adelanto de la tecnología de producción de alimentos y realizar
todos los esfuerzos posibles para promover la transmisión, adaptación y
difusión de una tecnología adecuada para la producción de alimentos en
beneficio de los países en desarrollo y para ello deberán, entre otras cosas,
esforzarse por comunicar los resultados de sus investigaciones a los
gobiernos e instituciones científicas de los países en desarrollo a fin de que
puedan promover un desarrollo agrícola sostenido.

9. A fin de asegurar una adecuada conservación de los recursos naturales
que se utilizan o podrían utilizarse para la producción de alimentos, todos los
países deben colaborar a fin de facilitar la conservación del medio ambiente,
inclusive el medio marino.

10. Todos los países desarrollados, y aquellos que estén en condiciones de
hacerlo, deberán colaborar técnica y financieramente con los países en
desarrollo en sus esfuerzos por ampliar los recursos de tierra y agua para la
producción agrícola, y para asegurar un rápido aumento de la disponibilidad,
a costo razonable, de insumos agrícolas, como fertilizantes y otros productos
químicos, semillas de alta calidad, crédito y tecnología. A este respecto, es
también importante la cooperación entre los países en desarrollo.

11. Todos los Estados deberán esforzarse al máximo para reajustar, cuando
proceda, sus políticas agrícolas para dar prioridad a la producción alimentaria,
reconociendo a este respecto la correlación existente entre el problema
alimentario mundial y el comercio internacional. Al determinar sus actitudes
ante los programas de sostenimiento de la agricultura para la producción
alimentaria nacional, los países desarrollados deberían tener en cuenta, en lo
posible, los intereses de los países en desarrollo exportadores de productos
alimenticios, a fin de evitar efectos perjudiciales a las exportaciones de estos
últimos. Además, todos los países deberían cooperar para arbitrar medidas
eficaces a fin de afrontar el problema de la estabilización de los mercados
mundiales y promover unos precios equitativos y remuneradores, cuando
convenga mediante acuerdos internacionales, para mejorar el acceso a los
mercados reduciendo o suprimiendo las barreras arancelarias y no
arancelarias contra los productos que interesan a los países en desarrollo,
aumentar sustancialmente los ingresos por concepto de exportación de estos
países, contribuir a la diversificación de sus exportaciones y aplicarles en las
negociaciones comerciales multilaterales los principios convenidos en la
Declaración de Tokio, incluido el concepto de no reciprocidad y de trato más
favorable.

12. Siendo responsabilidad común de toda la comunidad internacional
garantizar en todo momento un adecuado suministro mundial de alimentos
básicos mediante reservas convenientes, incluidas reservas para casos de
emergencia, todos los países deberán cooperar en el establecimiento de un
sistema eficaz de seguridad alimentaria mundial: Aportando su participación y
su apoyo al funcionamiento del Sistema Mundial de Alerta e Información en
materia de agricultura y alimentación; Adhiriéndose a los objetivos, políticas y
directrices del propuesto Compromiso Internacional sobre Seguridad
Alimentaria Mundial refrendado por la Conferencia Mundial de la Alimentación;
Asignando, cuando sea posible, existencias o fondos para satisfacer las
necesidades alimentarias internacionales de urgencia según se prevé en el
propuesto Compromiso Internacional sobre Seguridad Alimentaria Mundial y
elaborando directrices internacionales para proveer a la coordinación y
utilización de esas existencias; Cooperando en el suministro de ayuda
alimentaria para cubrir necesidades nutricionales y de urgencia, así como
para fomentar el empleo rural mediante proyectos de desarrollo.
Todos los países donantes deberían aceptar y aplicar el concepto de la
planificación anticipada de la ayuda alimentaria y no ahorrar esfuerzos para
proporcionar los productos básicos y la asistencia económica que garanticen
cantidades suficientes de cereales y otros productos alimenticios.
Escasea el tiempo. Es vital actuar con urgencia y constancia. Por tanto, la
Conferencia pide a todos los pueblos que expresen, individualmente y por
medio de sus gobiernos y organizaciones no gubernamentales, su voluntad de
cooperar para poner fin al antiquísimo flagelo del hambre.

La Conferencia afirma:

La determinación de los Estados participantes de hacer pleno uso del sistema
de las Naciones Unidas para la ejecución de esta declaración y de otras
decisiones que apruebe esta Conferencia.

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